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Vitamina K

 

Ya sabemos que las vitaminas son moléculas orgánicas indispensables para nuestro organismo, micronutrientes, no energéticos, y que la mayoría no se absorben tal como se ingieren sino que deben ser transformadas a forma activa.
De entre ellas vamos a hablar de la vitamina K, una vitamina liposoluble.
Por liposoluble se entiende al grupo de vitaminas, K,E,D,A, que están presentes en la parte lipídica o grasa de los alimentos y que para ser absorbidas requieren de la presencia de lípidos, así como de sales biliares, para formar una emulsión que facilite su absorción. Una vez absorbidas, son transportadas a través de la linfa al hígado, y desde allí a través de proteínas transportadoras serán llevadas al torrente sanguíneo.
Las vitaminas liposolubles se almacenan en la parte lipídica del organismo, y si se consumen en exceso pueden alcanzarse dosis tóxicas.

 

Un poco de historia:

La vitamina K fue descubierta en la década de los años 30 por Dam en Copenhague, como un factor que prevenía las hemorragias cutáneas en pollos alimentados con una dieta carente de lípidos. A este factor antihemorrágico de naturaleza liposoluble se le denominó vitamina K por la palabra danesa (Koagulations vitamin). Posteriormente se observó que estas hemorragias revertían adicionando alfalfa o extractos lipídicos de verduras a sus dietas.

 

¿Qué es la Vitamina K?

Con el nombre de vitamina K se designan una serie de compuestos con actividad antihemorrágica que presentan en común el anillo 2-metil-1,4-naftoquinona y varían en el grupo hidrófobo de la posición 3.

Tres grupos de sustancias o compuestos:

  • Filoquinona, Kk1, de origen vegetal.
  • Menaquinona, K2 (n), la sintetizan las bacterias intestinales.
  • Menadiona, K3, no se encuentra libre en la naturaleza, pero es la vitamina K más utilizada.
    Al igual que sucede con la vitamina D, no toda la vitamina K de nuestro organismo proviene de la dieta. Nuestra microbiota del intestino puede sintetizarla, para ser absorbida posteriormente.

 

¿Cuáles son sus funciones?

La eficiencia en la absorción de vitamina K varía ampliamente dependiendo de la fuente de la misma. La principal vía de excreción es la fecal, aunque también se excreta por la orina.
La vitamina K es esencial en la ativación de varias proteínas necesarias en el proceso de coagulación de la sangre, como la trombina, por eso también se la conoce como la vitamina antihemorrágica.
También participa en la síntesis de las proteínas de los huesos. Estas proteínas permiten una correcta unión de aquellos minerales necesarios para la formación de los huesos.

 

¿Qué ocurre con su deficit?

No es frecuente, pero puede ocurrir cuando disminuye la absorción, o cuando se ingieren determinadas sustancias que antagonizan la acción de la vitamina K (cumarinas, salicilatos, antibióticos de amplio espectro y las vitaminas A y E) y disminuyen la microbiota intestinal. La manifestación principal de deficiencia por vitamina K es la hemorragia, que puede desencadenar en una anemia letal.
En recién nacidos alimentados con leche materna puede desarrollarse la «enfermedad hemorrágica del recién nacido», ya que, en el nacimiento, el organismo presenta niveles escasos de esta vitamina y el intestino es estéril; por ello se administra vitamina K por vía intramuscular como medida profiláctica.

 

¿Qué ocurre con su exceso?

Se desconoce la toxicidad debida a dosis elevadas de la forma natural de la vitamina K, la filoquinona.

 

¿Cuál es su ingesta recomendada?

La ingesta adecuada establecida en el 2001 es de 120g para el hombre y 90g para la mujer, asumiendo que la mitad es proporcionada por la dieta y la otra mitad procede de la síntesis de las bacterias intestinales.

La principal fuente de filoquinona de la dieta es de origen vegetal; se encuentra en verduras de hoja verde, como el brócoli, la col, coliflor, la lechuga, los guisantes y las judías verdes. También podemos encontrarla en algunos aceites, como el de soja, colza u oliva. En alimentos de origen animal es más escasa pero se puede encontrar en los productos lácteos, el hígado y las carnes y huevos. La leche materna suele tener un contenido muy bajo.

La vitamina K es bastante estable ante los métodos de cocción habituales y permanece activa en el alimento. Por el contrario, es muy sensible a la luz y a los álcalis.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]