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Vitamina E

 

 

Un poco de historia:

La vitamina E engloba 2 familias de sustancias biológicamente activas, los tocoferoles y los tocotrienoles (de mucha menor actividad y con cadenas laterales saturadas). Fue descubierta en 1922 como un factor liposoluble componente de los aceites vegetales que era necesario para la reproducción en ratas. A este factor «antiesterilidad» se le denominó tocoferol, del griego tokos (parto) y pherein (portar). Se aislaron cuatro tocoferoles diferentes que se denominaron: alfa, beta, gamma y delta.
Los diversos vitámeros de cada serie se diferencian en la posición y en el número de grupos metilo de sus sistemas anulares. Los más importantes son el alfa-tocoferol y el gamma-tocoferol, destacando el alfa como el de mayor actividad biológica y siendo además la forma más abundante en alimentos.

Actualmente, la vitamina E utilizada comercialmente es la forma sintética acetato de D-alfa-tocoferol, un éster del alfa-tocoferol que es más estable frente a los efectos del calor y la oxidación que la forma en alcohol libre.

 

¿Cuál es su función?

La absorción de la vitamina E se realiza en el intestino delgado, en el duodeno, mediante difusión pasiva; se ve facilitada, al igual que ocurre con otras vitaminas liposolubles, por la presencia de grasa en los alimentos y por una función biliar y pancreática adecuada.
Más en detalle, la vitamina E se absorbe junto con los triglicéridos, fosfolípidos, colesterol y apoproteínas captados por los quilomicrones de las células de la mucosa intestinal. Los quilomicrones formados son excretados por exocitosis al sistema linfático; después de pasar por el hígado se incorporan en el plasma a las lipoproteínas de muy baja densidad y las lipoproteínas de alta densidad, lo cual implica un proceso mediado por un receptor y otro mediado por la lipasa de la lipoproteína. Estos procesos también parecen incluir una proteína fijadora de tocoferol que favorece el transporte intracelular.
En la mayor parte de las células no adiposas, la vitamina E se localiza en las membranas celulares.
Debido a su localización en las membranas biológicas, protege a los ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) de los fosfolípidos de membrana, de la degradación oxidativa y actúa como depuradora de radicales libres. Es un potente antioxidante.
Estas funciones antioxidantes de la vitamina E están relacionadas con la defensa frente al estrés oxidativo, y por tanto frente al envejecimiento, la artritis, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares (protegiendo de la oxidación a las LDL), las cataratas, la diabetes y las infecciones.

Tras los procesos de oxidación, la vitamina E se excreta mayoritariamente por vía fecal, y sólo una pequeña porción se excreta en la orina.

 

¿Qué ocasiona su deficit?

Las deficiencias de vitamina E son raras y escasas y se asocian a estados de malabsorción de grasas, como en el caso de la fibrosis cística. Una deficiencia prolongada podría provocar lisis de las membranas de los glóbulos rojos debida a la oxidación de los AGPI, conocida como la hemólisis de los eritrocitos y que se puede observar en niños prematuros. Los estados prolongados de carencia de vitamina E pueden causar también disfunción neuromuscular, lo que afecta a la médula espinal y a la retina ocular.

 

¿Qué ocasiona su exceso?

No es usual y sus efectos no son tan perjudiciales como los de la vitamina A o D. Unas dosis muy eleva- das de vitamina E pueden provocar problemas de coagulación, dado que pueden interferir en la absorción de la vitamina K y retrasar o dificultar la coagulación, o lo que es lo mismo, el desarrollo de la hemorragia.

 

Dosis recomendada:

Las recomendaciones de vitamina E se expresan como tocoferol, aunque las dosis recomendadas pueden cubrirse con las otras formas de vitamina E. La ingesta diaria recomendada es de 10 mg.

Aquellas personas que consumen cantidades elevadas de AGPI necesitan un mayor aporte de vitamina E, aunque los alimentos ricos en AGPI también lo suelen ser en esta vitamina.
La vitamina E es sintetizada sólo por las plantas, por lo que se encuentra principalmente en alimentos de origen vegetal; destacan por su alto contenido los aceites vegetales: aceite de oliva, aceite de girasol, y también los frutos secos y las frutas oleaginosas como el aguacate.
Los tejidos animales presentan normalmente bajas concentraciones de vitamina E, salvo los tejidos adiposos o los tejidos animales que han recibido una suplementación con dicha vitamina.

 

 

 

Alimentos ricos en vitamina E

Cantidades expresadas en mg/100 gr.

Aceite de girasol

55

Aceite de maíz

31

Germen de trigo

30

Avellanas

26

Almendras

25

Coco

17

Germen de maíz

16

Aceite de soja

14

Soja germinada

13

Aceite de oliva

12

Margarina

10

Cacahuetes y nueces

9

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