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Fluor

 

El fluor es un elemento esencial para la vida, la salud corporal y la reproducción.
Es el nutriente que mejor reduce la susceptibilidad de los dientes a las carnes cuando se consume en cantidades óptimas durante el desarrollo dentario.
El flúor es un elemento que se encuentra en el organismo en cantidades similares a las del hierro. La mayor parte se encuentra en los huesos en forma de fluorapatito (proviene del hidroxiapatito por desplazamiento de grupos hidroxilo por fluoruro) y en menor cantidad en los dientes.

 

¿Cuáles son sus funciones?

El papel del flúor es fundamentalmente estructural, destacando su papel en huesos y dientes, conserva la dureza del esmalte de los dientes y contribuye a mantener la matriz mineral ósea. La incorporación del flúor al hidroxiapatito reduce la susceptibilidad del esmalte a la disolución por los ácidos producidos por las bacterias.

 

 

 

 

¿Cómo se absorve?

El flúor alimentario se libera a través del proceso digestivo, se ioniza y se absorbe rápidamente por difusión a nivel gástrico, especialmente en el intestino delgado. Una vez absorbido es captado fundamentalmente por sus tejidos diana.

 

¿Cuál es su dosis recomendada?

Se recomiendan cantidades entre 1,5 y 4 mg. Dosis superiores pueden resultar tóxicas.
La mayor fuente de flúor proviene del agua potable, sobre todo de la de mayor dureza. En este sentido, la fluoración de las aguas, cuando éstas son deficitarias en fluor, constituye una buena estrategia para cubrir los requerimientos correspondientes.
El té, el café, el marisco, el pescado, la col y las espinacas son buenos proveedores de fluor.

 

¿Qué ocurre si hay deficiencia?

La deficiencia de flúor afecta sobre todo a las estructuras ósea y dental, favoreciendo en este caso la aparición de caries.

 

¿Qué ocurre con su exceso?

Los efectos por exceso son indigestión, convulsiones, arritmia cardiaca, (crónicos) cambios en los huesos y cambios en los dientes (flúorosis).

 

¿Cuál es su dosis recomendada?

 

Se recomiendan cantidades entre 1,5 y 4 mg. Dosis superiores pueden resultar tóxicas.

 

La mayor fuente de flúor proviene del agua potable, sobre todo de la de mayor dureza. En este sentido, la fluoración de las aguas, cuando éstas son deficitarias en flúor, constituye una buena estrategia para cubrir los requerimientos correspondientes.

El té, el café, el marisco, el pescado, la col y las espinacas son buenos proveedores de flúor.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]